Existen muchas responsabilidades a las cuales uno no debe huir. Hoy, una vez más fui el punto más alto de un partido de fútbol, pero no por una notable actuación; más bien por los constantes errores que ya me han convertido en un característico personaje bajo los tres palos. Duele mucho perder cuando has podido hacer mejor las cosas. Aunque, duele más cuando tú equipo ya se siente derrotado sin dar un poco de acto de rebeldía.
En clase un hermano al cual estimo bastante me comentaba que estaba haciendo natación por su salud, y le dije que yo no sabía nadar. Nos reímos. Me respondió: "y tampoco jugar fútbol". A lo que le respondí: "sí, tienes razón". A mí nadie me enseñó a dar un pase, a rematar, ni mucho menos a convertirme en un guardameta. Mi padre partió hacia un futuro mejor cuando estaba en segundo de primaria, varios de mis tíos consideran éste magnífico deporte como el ocio de la sociedad.
Sin embargo, mi tío bisabuelo, un hincha a morir del Sport Boys me enseñó que si tienes un sueño, sea el más ridículo, cúmplelo porque luego te sentirás satisfecho contigo mismo. Y así lo hice. En secundaria nadie quería ir al arco. Tuve el atrevimiento de con mi 1.62 cm y 50 kg pararme donde las arañas tejen sus nidos y bueno.... Tantas veces Galiano.
En los estudios superiores pasó lo mismo. No niego que he tenido discretas intervenciones, esas que son como un cometa fugaz que pasa cada mil años. Para ser arquero me falta bastante. No tengo seguridad, liderazgo, estatura y muchas cosas más. Solo conservo lo más valioso, la perseverancia. Nadie va al arco porque saben que es un enorme peso. Da igual, no le temo. Así me anoten miles de goles (ya sucedió), interminables sombreritos, hasta chalacas; pues jamás me rendiré. Un verdadero compañero muere con su equipo.
Muchos amigos siempre me dan su aliento, otros sus críticas. Las acepto. De derrotas dolorosas se aprende mejor. A veces pienso que debería quedarme en mi casa analizando los partidos, redactando crónicas o seguir buscando ampliar mi universo twittero. Luego, recuerdo que todos somos uno. Quizás se necesita de ese que grita por las puras fuera del campo. Lo que si tengan en cuenta es que siempre estaré ahí para ustedes.
Sé que me he ganado la simpatía de varios por la persona con virtudes y defectos que soy. En este día aprendí que este remedo de Rustu Recber cuenta con grandes patas.
Epílogo: Pido disculpas a Yenzo, Ricardo, Manuel, Freed, Anderson, Álvaro, Luis, Ángel, Agusto, Rodrigo y Christian por "Tantas veces Galiano" .... Y como dice el gran Héctor Lavoe: "Echa pa lante cobarde".


